El mundo según Eco. Entrevista de Lee Marshall
Marshall: usted dice que con el nuevo proyecto Multimedia Arcade se trata de asegurar que la cibersociedad sea un lugar democrático para vivir –
Eco: existe el riesgo de podamos encaminarnos hacia un 1984 en línea, en el que las "proles" de Orwell están representadas por las masas pasivas que se alimentan de televisión y que no tienen acceso a esta nueva herramienta, y además no sabrían usarla si lo tuvieran. Sobre ellos, por supuesto, habrá una pequeña burguesía de usuarios pasivos –oficinistas, empleados de aerolíneas. Y finalmente, veremos a los dueños del juego, la nomenklatura –en el sentido soviético del término. No tiene nada que ver con las clases en el sentido tradicional, Marxista – la nomenklatura sería algo que iría desde los hackers de las zonas urbanas deprimidas hasta los ricos ejecutivos. Pero tendrán una cosa en común: el conocimiento que proporciona control. Tenemos que crear una nomenklatura de las masas. Sabemos que los modems último modelo, las conexiones RDSI, y el hardware moderno están fuera del alcance de la mayoría de los usuarios potenciales – sobre todo cuando hay que actualizarse cada seis meses. Así que le damos acceso gratis a la gente, o por lo menos por el precio de la necesaria conexión telefónica.
Marshall: ¿Por qué no dejar la democratización de la Red al mercado – quiero decir, a que se produzca la caida de los precios debida a una fuerte competencia?
Eco: considerelo de esta manera: cuando Benz y otros inventaron el automóvil, no tenían ninguna idea que un día el mercado de las masas se abriría por modelo T de Henry Ford – eso acaecio sólo 40 años después.Así que ¿cómo persuadir a la gente de que comiencen a usar un medio de transporte que estaba más allá de los medios de todos menos del muy rico? Fácil: alquilelo por minutos, con un chófer, y llamemos taxi al resultado. Esto dió acceso a la gente a la nueva tecnología, pero también permitió que la industria se expandiese hasta el punto en el que el modelo T de Ford fuera concebible. En Italia, el comercio en la Red es todavía diminuto: hay sólo alrededor de 300.000 usuarios regulares que son como cacahuetes en este juego. Pero si tienes una red de puntos de acceso municipales - donde cada uno de los cuales tiene el compromiso de mantener los sistemas más poderosos y modernos para sus usuarios - entonces se está hablando sobre una producción respetable que puede reconvertirse en darle a las masas el modelo T de harware, conexiones y ancho de banda.
Marshall: ¿Cree usted en serio que los mecánicos y las amas de casa van a entrar a raudales en el Multimedia Arcade?
Eco: No, para nada. Cuando Gutenberg inventó su imprenta, las clases obreras no solicitaron inmediatamente copias de la Biblia de 42 líneas; pero ellos estaban leyéndola un siglo más tarde. Y no se olvide de Lutero. A pesar del analfabetismo de la época, su traducción del Nuevo Testamento circuló a través de todos los estratos de la sociedad alemana del siglo 16. Lo que nosotros necesitamos es un Lutero de la Red.
Marshall: ¿Pero por qué es tan especial el Multimedia Arcade? ¿No es sólo un cybercafé estatal?
Eco: no quiera convertirlo al completo en la sala de espera de un ministerio gubernamental italiano. Pero tenemos la ventaja de ser una cultura mediterránea. El cybercafé anglosajón es una experiencia de echar una ojeada porque el bar anglosajón es un lugar donde las personas van a alimentar su propia soledad en la compañía de otros. En Nueva York, usted podría decir "¡Hola – hace un día encantador!" a la persona más próxima de la barra del bar - pero entonces volvería a pensar en la mujer que le acaba de abandonar. Por otro lado, el modelo para el Multimedia Arcade, es eso del bar/restaurante mediterráneo. Esto se reflejaría en la estructura del lugar - sería bueno tener una pantalla comunitaria gigante por ejemplo, donde los navegantes individuales pudieran anunciar sitios interesantes que ellos simplemente han descubierto.
No le veo la gracia a tener 80 millones de personas en línea si al final todo lo que hacen es hablar a los fantasmas en los zonas residenciales. Esta será una de las funciones principales del Multimedia Arcade: sacar a la gente de casa y - ¿por qué no? - incluso de los brazos de otros. Quizás podríamos llamarlo "Plug’n’Fuck" en lugar del Multimedia Arcade.
Marshall: ¿No viola esta visión comunitaria el principio de "un usuario, un ordenador"?
Eco: Yo soy un usuario y poseo ocho ordenadores. Como puede ver hay excepciones a la regla. En tiempos de Leonardo, recuerde, la regla era un usuario, una pintura. Lo mismo cuando se fabricaron los primeros gramófonos. ¿Tenemos pocas oportunidades comunitarias de mirar pinturas hoy, o de escuchar a música grabada? Dele tiempo.
Marshall: Desde cualquier perspectiva de los distintos debates sobre cibercultura, la mayoría de los americanos estarían de acuerdo en que el modem es un punto de entrada en una nueva fase de la civilización. Los europeos parecen verlo más como un electrodoméstico, al mismo nivel que un lavavajillas o una maquinilla electríca. Parece haber un "diferencia de entusismo" entre los dos continentes. ¿Quién tiene razón esta vez? ¿Los americanos asumiendo como es habitual que todo el mundo juega a béisbol o los europeos siendo tan frios e irónicos de forma que al final se perderán el fenómeno de la Red?
Eco: Lo mismo pasó con la televisión que alcanzó una masa crítica en Estados Unidos bastantes años antes que ocurriera aquí. Lo que es más interesante es el hecho del triunfo de la cultura y los modos americanos de producción americanos en las películas y la televisión - el factor Disney que tanto incomoda a los franceses – eso no va a pasar con la Red.
Hace un año, había muy pocos sitios que no estuvieran en inglés. Ahora siempre que yo empiezo una búsqueda en el World Wide Web, AltaVista propone sitios noruegos, sitios polacos, incluso los sitios lituanos. Y esto va a tener un efecto curioso. Los americanos no van a apuntarse a un curso intensivo de noruego si hay información allí que realmente necesitan - bien, pero van a empezar pensar. Empezarán a sensibilizarse que necesitan abrazar otras culturas, otros puntos de vista. Este es uno de los pilares de la naturaleza anti-monopolista de la Red: controlar la tecnología no significa controlar el flujo de información.
En cuanto a la "diferencia de entusiasmo" - ni siquiera estoy seguro de su existencia. Pero hay tanta crítica, ironía y desilusión en los Estados Unidos que los medios de comunicación han decidido no recogerlo. El problema es que nosotros sólo conseguimos oír a Negroponte y a los otros ayatolas de la Red.
Marshall: usted apoyó publicamente la nueva coalición de centro-izquierda en la campaña electoral en abril de 1996. Después de la victoria, se rumoreó en la prensa italiana sobre su papel como nuevo Ministro de Cultura – pero volvió a su trabajo antres de que incluso se le ofreciara. ¿Por qué?
Eco: Porque antes de que usted empiece hablando sobre un Ministro de Cultura usted tiene que decidir lo que significa "cultura." Si se refiere a los productos estéticos del pasado - las pinturas bonitas, los edificios viejos, los manuscritos medievales - entonces yo estoy a favor de una protección estatal para todos; pero ese trabajo ya se realiza desde el Ministerio de la Herencia. Así que "cultura" se reduce al sentido de trabajo creativo continuado – y me temo que no puedo apoyar los intentos de animar y subvencionar eso. La creatividad solo puede ser anárquica, capitalista, Darwiniana.
Marshall: En 1967 usted escribió un influyente ensayo titulado "Hacia la Guerra de guerrillas Semiológica" donde defendió que el objetivo importante para cualquiera comprometido en la guerrilla cultural no era el estudio de la televisión, pero sí los sillones de audiencia televisiva. En otras palabras: si se puede dar a la gente herramientas que les ayuden a ser críticos con los mensajes que están recibiendo, estos mensajes pierden su potencial como apoyos políticos subliminales.
¿Pero a qué tipo de herramientas críticas se refería - a las mismos que ayuda a leer una página sobre Flaubert?
Eco: estamos hablando acerca de un rango de habilidades simples. Después de años de práctica, yo puedo caminar en una librería y entender su esquema en unos segundo. Clavar la mirada en el dorso un libro y hacer una buena suposición sobre sus contenidos en base a varias señales. Si veo las palabras la Harvard University Press, sé que probablemente no será un romance barato. En la Red no tengo esas habilidades.
Marshall: Y encima tiene el problema de que está paseando por una librería donde todos los libros yacen en montones tirados en el suelo.
Eco: Exactamente. ¿Así que como puedo orientarme en el enredo? Intento aprender algunas normas básicas. Pero también hay problemas aquí: si yo pulso sobre un URL que acaba con .indiana.edu pienso, Ah - esto debe tener algo que ver con la Universidad de Indiana. Falso como el mismísimo infierno: el indicador es engañoso, dado que hay personas que usan ese dominio para anunciar todos tipo de material, y la mayoría de ellos tiene poco o nada que ver con la educación. Tienes que buscar tu camino a través de los signos. Tienes que reciclar las habilidades semiológicas que te permiten distinguir un poema pastoral de un sketch satírico, y aplicarlos al problema, por ejemplo, de discernir los sitios filosóficos serios de los delirios lunáticos.
Estaba mirando sitios neonazis el otro día. Si se confía en lógica buscador, se podría llegar a la conclusión de que los sitios más fascitas de todos son aquellos donde la palabra Nazi puntua más alto. Pero de hecho resultar pertenecer a un organismo antifascista.
Se pueden aprender estas habilidades por ensayo y error, o puedes pedir consejo a otros usuarios de la Red. Pero el método más rápido y efectivo es estar en un lugar rodeado de gente, cada una con distintos niveles de competencia, y cada una con experiencias en línea que puedan poner en común. Es como el novato en que se vuelve uno. Los folletos universitarios no dicen "No vayas a las clases del profsor Fulanito, porque es un viejo aburrido" – pero los estudiantes de segundo año que se encuentran en el bar estarán felices de echarle una mano.
Marshall: El modernismo parece haber parado - en la novela por lo menos. ¿Están recibiendo las personas sus puntapiés experimentales de otras fuentes, como de la Red? ¿Quizá si Joyce hubiera sido capaz a de navegar por Red habría escrito "Lo que el Viento se Llevó" en lugar de "Finnegans Wake"?
Eco: No- yo lo veo de otra forma. Si Margaret Mitchell hubiera sido capaz de navegar en la Web, probablemente hubiese escrito "Finnegans Wake". Y en todo caso, Joyce siempre estaría en línea. Nunca se desconectaría.
Marshall: ¿Pero no ha cambiado la experiencia de escribir en la edad del hipertexto? ¿Está de acuerdo con Michael Joyce cuándo dice que la autoría esta volviéndose "una especie de historia jazzística interminable"?
Eco: No realmente. Se olvida de que ya ha habido un cambio tecnológico mayor en la manera en que un escritor profesional vierte sus pensamientos al papel. Quiero decir que ¿podría decirme cual de los grandes escritores modernos ha usado una máquina de escribir y cual escribió a mano, únicamente analizando su estilo?
Marshall: De acuerdo, pero si el medio de expresión del escritor tiene muy poco efecto sobre la naturaleza del texto final, que me dice de la opinión de Michael Heim de que el procesador de textos está alterando nuestro aproximamiento a la palabra escrita, disminuyendo nuestra ansiedad en llegar al producto finalizado, animándonos a reestructurar nuestras ideas sobre la pantalla, a la vez que se van borrando.
Eco: Yo he escrito mucho sobre eso – sobre el efecto que el cortar-y-pegar tendrán sobre la sintaxis de los lenguajes Latinos, las relaciones sicológicas entre el bolígrafo y el ordenador como herramientas de escritura, la influencia del ordenador es como tener una comparativa filológica.
Marshall: ¿Bien, si usase un ordenador para generar su próxima novela, ¿cómo lo haría?
Eco: La mejor forma de contestar eso es citar un ensayo que escribí hace poco Come si scrive un romanzo (Como escribir una novela), publicada por Bompiani:
"Introduciría en el ordenador cerca de un centenar de novelas, otro centenar de textos científicos, la Biblia, el Corán, unas pocas agendas telefónicas (muy buenas para los nombres). Alrededor de cien, o ciento veinte mil páginas. Entonces usaría un programa que los mezclara todos de forma simple y aleatoria, e hiciera unos pocos cambios – como quitar todas las Aes. De esa manera tendría una novela y a la vez un lipograma. El siguiente paso sería imprimirlo todo y leerlo cuidadosamente unas cuantas veces, subrayando los pasajes importantes. Entonces lo cargaría todo en un camión y lo llevaría al incinerador más próximo. Mientras estuviera ardiendo me sentaría debajo de un árbol con un lápiz y una hoja de papel y dejaría que mis pensamientos vagaran hasta que se me ocurriesen un par de líneas, por ejemplo: "La luna estaba en lo alto del cielo – el bosque susurra."
Al principio, claro, no sería tanto una novela como un haiku. Pero eso no importa. Lo verdaderamente importante es construir un comienzo.
Marshall: ¿Cuál es su posición sobre Marshall McLuhan? Usted ha escrito que la aldea global es una metáfora valorada excesivamente, dado que "el problema real de la comunidad electrónica es la soledad." ¿Siente que la filosofía de McLuhan es demasiado ligera para justificar el culto que se le ha rendido?
Eco: McLuhan no era un filósofo - él era un sociólogo con un olfato para descubrir tendencias. Si él estuviera vivo hoy, probablemente estaría escribiendo libros que contradicen lo que dijo hace 30 o 40 años.
Propuso la profecía de la aldea global, que se ha convertido en realidad al menos en parte, la profecía de "fin de libro", que se ha convertido en algo totalmente falso, y un gran slogan – "El medio es el mensaje" – que funciona mucho mejor para la televisión que para Internet.
De acuerdo, puede que al principio juguetees, uses tu buscador para buscar "mierda", luego "Aquinas" y luego "mierda y Aquinas", y en ese caso ciertamente el medio es el mensaje. Pero cuando comienzas a usar la Red de forma seria, no se reduce todo al hecho de su propia existencia, no como con la televisión. Hay un objetivo diferente entre descargar los trabajos de Chaucer y bizquear mirando a la Playmate del mes.
Todo se reduce a una cuestión de atención: es difícil usar la Red distraidamente, al contrario de lo que ocurre con la radio y la televisión. Puedo hacer zapping entre los sitios Web, pero no lo hago de forma casual como con la televisión, simplemente porque cuesta mucho más regresar al punto de partida, y estoy pagando por el retraso.
Marshall: En el discurso final de un simposio reciente, apuntó que "el final de la galaxia Guttenberg, de McLuhan es una repetición de la profecía fatalista del "El jorobado de Notre Damme" de Víctor Hugo, cuando, comparanto un libro con su amada catedral, Frolo dice, "Ceci tuera cela" – esto lo matará, el libro matará a la catedral, el alfabeto matará al icono. ¿Lo ha hecho?
Eco: La catedral ha perdido ciertas funciones, la mayoría de las cuales se han transferido a la televisión. Pero ha asumido otras. He escrito en otra parte sobre cómo la fotografía tomó una de las funciones principales de pintura: retratar a la gente. Pero eso ciertamente no mató a la pintura – todo lo contrario. La liberó, permitiéndole tomar riesgos. Y los pintores todavía pueden hacer retratos si quieren.
Marshall: ¿Es "ceci tuera cela" una reacción refleja que podemos experar ver con cada nueva ola de la tecnología?
Eco: Es un mal hábito del que la gente probablemente nunca se librará. Es como ese viejo cliché de que el fin de siglo es un tiempo de decadencia y una señal del principio de un renacimiento. Es sólo una manera de organizar la Historia para encajar una historia que queremos contar.
Marshall: Pero las divisiones arbitrarias de tiempo pueden tener todavía un efecto en la psique colectiva. Usted ha estudiado el terror del fin de siglo que saturó el siglo X. ¿Estamos buscando una fe perdida en el comienzo de este tiempo, con el brillante atractivo digital del nuevo milenio?
Eco: Siglos y milenios siempre son arbitrarios: no se necesita ser un medievalista para saberlo. Sin embargo, es verdad que los síndromes de decadencia o renacimiento pueden formarse alrededor de las susodichas divisiones simbólicas de tiempo. El mundo Austrohúngaro empezó a padecer el síndrome de final-del-imperio al final del siglo XIX; algunos incluso podrían argumentar que sucumbió eventualmente por esa enfermedad en 1918. Pero en realidad el síndrome no tenía nada que ver con fin del siglo: el imperio Austro-hungaro entró en declive porque el emperador ya no representó un punto de referencia cohesivo para la mayoría de sus súbitos. Hay que ser cuidadoso para distingir las desilusiones de las masas de las causas subyacentes.
Marshall: ¿Y qué me dice de su propio sentido del tiempo? ¿Si usted tuviera la oportunidad de viajar en el tiempo, iría usted hacia el pasado o el futuro - y por cuántos años?
Eco: ¿Y usted, caballero, si tuviera la oportunidad de hacer esa pregunta a alguien más, a quién le preguntaría? Hablando en serio, ya he viajado al pasado: ¿no ha leído mis novelas? Y también he viajado al futuro - ¿no ha leído esta entrevista?
http://www.wired.com/wired/archive/5.03/ff_eco.html


Tearshurt dijo
Si lo dejas tan largo no lo quiero leer xD !!!
2 Marzo 2007 | 12:33 AM